Propuesta De Salem Para Una Nueva Escuela Secundaria Desde La Perspectiva De La Justicia Ambiental Y La Sostenibilidad

7–11 minutes

El 5 de mayo, nuestra comunidad votará a favor o en contra del proyecto de la nueva escuela. En la página web “Yes for Salem” hay una extensa sección de preguntas frecuentes que se actualiza constantemente.

por Nate Bryant, Doctor en Educación, Universidad Estatal de Salem (jubilado)

Richard Jones, presidente de Jones Architecture, Inc.

Copresidentes del Comité de Construcción del la Escuela Superior de Salem

traducido POR ALEXANDRA FORTICH

Hemos tenido el honor de ejercer como copresidentes del comité de construcción del proyecto de la nueva Escuela Superior de Salem durante los últimos dos años. A lo largo de este proceso, hemos aprendido mucho sobre los retos a los que se enfrentan nuestro distrito, nuestros maestros, nuestros estudiantes y sus familias.  El 5 de mayo, nuestra comunidad votará a favor o en contra del proyecto de la nueva escuela. En la página web “Yes for Salem” hay una extensa sección de preguntas frecuentes que se actualiza constantemente,  www.voteyesforsalem.com, incluidos los antecedentes, el contexto y los enlaces a presentaciones anteriores, así como información sobre el proyecto.

En este punto, nos gustaría centrarnos en cómo el proyecto se ajusta a los principios de la justicia ambiental (JA). Como comunidad de Justicia Ambiental, ¿Cómo puede una nueva escuela apoyar a la comunidad de Salem compuesta por personas con ingresos iguales o inferiores al 65 % de la renta media estatal? ¿Qué podemos hacer para apoyar a las poblaciones minoritarias y a las personas que tienen el inglés como segunda lengua?

La justicia ambiental parte del principio de que las personas tienen derecho a no sufrir contaminación ambiental y a vivir y disfrutar de entornos saludables. El edificio actual cuenta con instalaciones originales de 1974 que dependen de fuentes de combustible obsoletas (gas). La envolvente del edificio es deficiente, con poco o ningún aislamiento, fugas importantes y puentes térmicos que van del interior al exterior. Los controles de los sistemas de calefacción y refrigeración son antiguos y, básicamente, solo permiten encender o apagar los sistemas. Como resultado, la escuela actual necesita 1 millón de dólares al año para calefacción y refrigeración, lo que equivale a casi el 30 % de la asignación presupuestaria de la ciudad para servicios públicos en todo su parque inmobiliario. El nuevo edificio aspira a alcanzar el consumo neto cero mediante un suministro energético diversificado que incluye: campos de pozos geotérmicos, energía solar fotovoltaica en la azotea y energía solar fotovoltaica en la marquesina sobre la zona de parqueo. Esto no solo garantizará una menor contaminación, sino que generará un ahorro de 1 millón de dólares al año de forma permanente, que podrá destinarse a otras necesidades.

Parte de cualquier política de justicia educativa de un centro educativo debe consistir en atender a todos los estudiantes, independientemente de su situación. Sin importar el nivel de ingresos, la condición socioeconómica, las capacidades, la neurodiversidad u otras características particulares, la obligación de un distrito escolar es educar a los estudiantes y prepararlos para la vida después de la escuela superior. Para algunos, esto significa cursos de preparación para la universidad; para otros, preparación para el mundo laboral; y, cada vez más, en nuestro mercado laboral en constante cambio, muchos estudiantes participan en ambas opciones. El plan de estudios actual de secundaria ofrece 27 cursos de colocación avanzada (AP por sus siglas en inglés), lo que sitúa a la escuela superior de Salem como líder en la costa norte. En los últimos años, el programa de Educación Técnica y Profesional (CTE por sus siglas en inglés) se ha extendido de seis disciplinas a ocho. Los programas CTE nocturnos para la comunidad complementan esta misión de justicia ambiental. Todo esto ha sucedido a pesar del edificio existente, no gracias a él. Las aulas, los laboratorios y los espacios dedicados a las artes escénicas actuales son demasiado pequeños y están demasiado obsoletos para los estándares actuales, que exigen modelos de enseñanza flexibles. Estas aulas se ven lastradas por los antiguos sistemas de construcción mencionados anteriormente; los estudiantes no deberían tener que llevar abrigos en invierno para poder aprender. 

La Educación Técnica y Profesional (CTE) desempeña un papel fundamental a la hora de adaptar la educación a las necesidades del mercado laboral, ya que proporciona a los estudiantes competencias prácticas, titulaciones profesionales y experiencias de trabajo real que los preparan tanto para el acceso inmediato al empleo como para el éxito en la educación superior. En la Escuela Superior de Salem, la participación en la CTE ha pasado de 396 estudiantes en 2021 a más de 640 en la actualidad, atendiendo ahora a casi el 70 % de la población estudiantil, con más del 90 % de los estudiantes de 9.º grado participando en experiencias exploratorias. Además, más de dos tercios de los estudiantes cursan tanto asignaturas de formación profesional (CTE) como asignaturas académicas avanzadas (incluidas las de AP), lo que demuestra que los estudiantes siguen múltiples itinerarios. Con unas tasas de acceso a la educación superior que superan el 94 %, la formación profesional (CTE) garantiza que los estudiantes se gradúen no solo cumpliendo los requisitos, sino también con un título, además de credenciales profesionales, experiencias de aprendizaje en el ámbito laboral y un plan claro para la universidad y/o la carrera profesional.

El costo total actual del proyecto asciende a 447 millones de dólares; la subvención de la Autoridad para la Construcción de Centros Educativos de Massachusetts (MSBA por sus siglas en inglés) está aprobada actualmente por un importe de 208 millones de dólares. En la votación del 5 de mayo se les pide que decidan si aceptan o no esta subvención y aumentan los impuestos sobre la propiedad para pagar la hipoteca del préstamo por el importe restante de 239 millones de dólares, o si renuncian a la subvención y buscan otra forma de financiar la renovación de la escuela, lo que podría suponer para los contribuyentes un costo entre dos y cuatro veces superior.

¿Qué significa votar “SÍ”?

  • Aceptación de la subvención de 208 millones de dólares de la Autoridad para la Construcción de Centros Educativos de Massachusetts (MSBA).
  • Espacios modernos de educación académica y formación profesional, CTE, que ofrecen diversas vías para nuestros hijos, desde la preparación para la universidad hasta la inserción laboral.
  • Espacios flexibles y especialmente concebidos para adaptarse a las tecnologías en rápida evolución y a las exigencias del sector. 
  • Un edificio más seguro y saludable para nuestros hijos.
  • Un recurso comunitario que ofrece espacios actualizados para actividades recreativas, artes escénicas y deportes para todos.
  • Un edificio con consumo energético neto cero que utiliza energía geotérmica y solar fotovoltaica. En la actualidad, el edificio existente tiene una factura anual de gas y electricidad cercana al millón de dólares. Dado el aumento de los costes energéticos, esto supone un ahorro considerable para el presupuesto municipal que puede destinarse al pago de la deuda.
  • El aumento de los impuestos sobre la propiedad durante el periodo de vigencia del préstamo necesario para saldar la deuda.

¿Qué significa votar “NO”?

  • Renunciar a la subvención de 208 millones de dólares de la MSBA. Volver a presentar una solicitud a la MSBA para una renovación u otra alternativa, lo que podría llevar hasta cinco años o más y no está garantizado. La MSBA ya ha denegado en el pasado la financiación de opciones de renovación en la la escuela superior de Salem (SHS, por sus siglas en inglés).
  • No se renovarán las plazas académicas ni las de formación profesional(CTE). No se ampliarán los programas de formación profesional, lo que significa que estos ya han alcanzado su capacidad máxima. A pesar de la ampliación a aulas y pasillos rediseñados, no habrá espacio adicional para dar cabida al crecimiento ni para modernizar los programas a fin de adaptarse a las nuevas tecnologías.
  • Esto pone seriamente en peligro nuestra acreditación. La acreditación es la credencial más importante que pueden obtener las escuelas, ya que certifica la calidad educativa y garantiza que una escuela cumpla con los estándares reconocidos en materia de planes de estudios, enseñanza y seguridad. Además, garantiza que los títulos sean reconocidos por institutos, universidades y empresas. En la última revisión de acreditación se señaló que la renovación de la escuela era una necesidad imperiosa. La pérdida de la acreditación afectará a nuestra comunidad, al valor de nuestras propiedades y a nuestros hijos, y podría provocar la deserción o la marcha de estudiantes y maestros.
  • Las reformas seguirían siendo necesarias, no solo para cumplir con los requisitos de la revisión de acreditación, sino también para subsanar las deficiencias en materia de normativa y accesibilidad, los sistemas del edificio que ya no funcionan correctamente —y que datan de la construcción original de 1974— y otros problemas. El costo de estas reformas seguiría recayendo sobre los contribuyentes.
  • Aumento de los costes del proyecto, ya que las renovaciones se llevarán a cabo de forma gradual a lo largo de los próximos 30 años. El sector de la construcción registra un incremento anual de los costos de entre el 3 % y el 5 % debido únicamente a la inflación; durante más de dos años de pandemia, este incremento fue del 10 % al 12 %. Si el costo de la construcción se distribuye a lo largo del tiempo, supondrá una carga mucho mayor para el contribuyente. Esto significa que un proyecto de 12 millones de dólares en 2027 podría costar entre 25 y 40 millones de dólares en 2057. Eso podría elevar el costo total a 900 millones de dólares si las obras se distribuyen a lo largo de tres décadas.
  • Los estudiantes, los maestros y el personal viven en un estado constante de obras. La renovación por fases perturbará el aprendizaje y la vida cotidiana, lo que podría provocar un mayor abandono.
  • Aunque con el tiempo se logrará un ahorro energético moderado a medida que se vayan llevando a cabo las reformas, el gasto anual de un millón de dólares en servicios públicos seguirá pesando durante algún tiempo sobre el presupuesto municipal.
  • Las reformas financiadas por la Alcaldia restarían fondos a otros proyectos necesarios: carreteras, aceras, infraestructuras, vehículos de policía y bomberos, etc.
  • El aumento de los impuestos sobre la propiedad destinado a financiar mejoras a lo largo de décadas superará el costo de una nueva construcción debido al enfoque gradual, a las dificultades de ejecución por fases y al incremento de los costos del proyecto con el paso del tiempo.

Creemos que la única respuesta es votar SÍ por Salem.

Aprovechar los 208 millones de dólares en subvenciones. Crear una solución sostenible que reduzca los futuros costos de los servicios públicos. Abordar el déficit de acreditación de una sola vez, en lugar de hacerlo de forma gradual a lo largo de décadas. Brindar a nuestros hijos las oportunidades que se merecen para que puedan prosperar en nuestro mundo en rápida evolución y hacer de Salem un destino más atractivo para las familias jóvenes.

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