A medida que nos adentramos en los meses de verano, los peligros del calor intenso están presentes en nuestra vida cotidiana. El área metropolitana de Boston experimenta temperaturas estivales de 1.3°F más cálidas que sus homólogos rurales de Massachusetts, y tiene más probabilidades de experimentar 11 “días de calor de riesgo” al año. Mantenerse fresco, seguro e informado sobre los signos de las enfermedades relacionadas con el calor puede evitar consecuencias negativas para la salud a largo plazo. Manténgase informado sobre el calor extremo: Recursos del MAPC sobre el calor extremo, Consejos de seguridad sobre el calor extremo, El calor y su salud.
Por Mia Amaral
Traducido por Alexandra Fortich
Las áreas metropolitanas y las ciudades, por término medio, experimentan temperaturas más altas que las regiones rurales tanto en verano como en invierno, debido a la cantidad de superficies impermeables presentes en el entorno urbano. Las superficies impermeables, como el concreto y el pavimento, no permiten que el agua se infiltre en el suelo, y reducen la cantidad de agua que puede evaporarse, sirviendo como un efecto de enfriamiento natural.
Las superficies impermeables, a menudo de colores oscuros, como el negro y el gris, absorben mayores cantidades de radiación solar, calentando las superficies de estos materiales y, por tanto, calentando el área circundante. Esta predisposición al calor urbano elevado se conoce como efecto isla de calor urbano y es responsable de gran parte de las temperaturas desproporcionadas a las que se enfrenta el área metropolitana de Boston.

En Massachusetts, una “ola de calor” es un periodo de tres o más días consecutivos por encima de los 90°F. Cuanto más dure esta ola de calor, más peligroso será estar al aire libre y en el interior de edificios sin la refrigeración o ventilación adecuadas. El calor extremo puede afectar a una variedad de factores diferentes, repercutiendo negativamente en la calidad de vida.
El uso prolongado del aire acondicionado eleva la factura de la luz y sobrecarga las fuentes de energía locales, lo que aumenta el riesgo de cortes de electricidad. El calor puede dañar las infraestructuras, degradando la integridad de las carreteras y los edificios y provocando descarrilamientos de trenes. Además, las sequías intensas reducen la accesibilidad al agua potable. La escasez de agua perjudica el rendimiento de las cosechas, lo que conlleva pérdidas económicas.
Las complicaciones sanitarias derivadas del calor pueden ser graves y requerir atención urgente. El aumento de las temperaturas provoca enfermedades relacionadas con el calor, más mosquitos y garrapatas, temporadas de alergias más largas, repercusiones en la salud mental y un empeoramiento de la contaminación atmosférica.

La Vulnerabilidad al Calor es un factor importante a la hora de decidir quiénes son los más sensibles al calor, y las posibles complicaciones negativas, a largo o corto plazo, para la salud. La vulnerabilidad sanitaria describe la combinación de la sensibilidad al calor y la exposición al mismo, con la capacidad de la persona para hacerle frente. El resultado es la vulnerabilidad global de una persona o comunidad.

Para mantenerse fresco, asegúrese de estar hidratado, beba mucha agua y evite consumir bebidas con cafeína y alcohol. Si es necesario estar al aire libre, haga descansos a la sombra o en lugares con aire acondicionado, y evite las actividades extenuantes al aire libre. Compruebe cómo se encuentran sus vecinos, especialmente aquellos que puedan ser más susceptibles al calor, como ancianos, niños, embarazadas y animales domésticos. Utilice los ventiladores sólo cuando la temperatura interior sea inferior a 95°F, ya que por encima de 95°F se inhibe la sudoración, lo que disminuye nuestro proceso natural de enfriamiento.
El calor elevado es también un problema de justicia medioambiental. Los distritos históricamente marcados en rojo tienen una media de 5°F más de calor que otros distritos. Estos barrios están habitados principalmente por personas de color, lo que los expone a un riesgo mayor de sufrir un calor desproporcionadamente elevado.
Las infraestructuras no deseadas en las comunidades blancas se construyeron a menudo en estas regiones “redlined”. Es más probable que se construyeran carreteras, autopistas, fábricas, lugares contaminantes y estacionamientos en los barrios de minorías. Estos desarrollos hacen que los barrios históricamente marginados experimenten mayores cantidades de contaminantes atmosféricos que sus homólogos blancos. Estos contaminantes son especialmente nocivos para los niños y las mujeres embarazadas.
Mantenerse informado, fresco y vigilante durante los periodos de mucho calor puede garantizar la salud y la seguridad de las personas y las comunidades que nos importan.
Recursos adicionales sobre el calor extremo para la comunidad de Salem:

